Hoy, por fin, he podido coser al sol.
¿Queréis acercaros un poquito para ver qué hay sobre la mesa?
Claro que si... ¡es la colcha para Inés!
Julia me la pasó el viernes, con el acolchado bastante avanzado, y ahora me toca a mi.
La verdad es que es una delicia trabajar en ella.
Y mientras yo cosía...,,
... dando sus primeros pasos...¡sobre patines!
Re-edito:
Vale, vale...!!
Os haré caso, por supuesto, a las que ya tenéis experiencia en esto del patinaje.
Pero de todos modos, tranquilas...
Era el primer día, con lo cual la velocidad alcanzada no daba más que para algún pequeño "culetazo", y las rodilleras y el casco eran "reciclados" del trial (que de momento, hemos dejado a un lado, porque ya no damos más de nosotros mismos).
De todos modos, y aunque estoy de acuerdo con vosotras, os contaré que pasé mi infancia subida en unos patines de aquellos de cuatro ruedas (menuda decepción el día que me bajé de ellos y comprobé que no había pasado del 1,63...), y jamás llevamos ninguna protección; eso sí, nuestras piernas y brazos eran un auténtico "mapamundi" de cardenales.
Con esto no quiero decir que no haya que protegerse; por entonces tampoco se llevaban cinturones de seguridad en los coches, ni casco en las motos, etc, cosas todas que hoy nos parecen impensables.
Ya voy a buscar las coderas y muñequeras...¡Lo prometo!
En cuanto al rinconcito, me alegro de que os guste. No es exactamente mi casa (¡qué más quisiera yo que tener ese rincón en casa!).
Es una pequeña parcela (aquí las llamamos fincas, aunque no tengan nada que ver con las del Campo Charro ¿eh, Carmen María?, ni con las dehesas cordobesas, Nanny.)
Eso sí, está en un lugar maravilloso, junto al pueblo de Navacarros, en plena falda de la Sierra de Béjar... ¡una gozada!
Besitos a todas, y gracias por vuestros comentarios.
Feliz semana de costura a
tod@s mis
seguidor@s, y a ti, si acabas de encontrarme.
